Sebastian: «No hay soluciones claras para el cine, el elitismo de las subvenciones privilegia a solo unos productores»

Podcast Lights & Shadows, entrevista a Samuel Sebastian

A principio de abril, los Presupuestos Generales del Estado acordaron la bajada del IVA cultural del 21% al 10% en espectáculos en directo que incluye conciertos, teatro, danza y los toros. El sector cinematográfico se quedó al margen, afectando el costoso trabajo de guionistas, productores y directores para hacer una película en España.

Samuel Sebastian es un cineasta valenciano y actual vicepresidente de la asociación de guionistas de la EDAV (Escriptors del Audiovisual Valencià). A su vez, ha sido programador de festivales como la Mostra Viva del Mediterrani y del Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Valencia. Su última película, La larga noche de la imaginación, ha sido premiada como mejor película en el Mediterranean Film Festival de Siracusa (Italia), mejor largometraje y segundo premio del mes en el 12 Months Film Festival de Cruz (Rumania).

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Samuel Sebastian, guionista, productor y director de cine

Pregunta: Como guionista y vicepresidente de la EDAV, ¿cómo es la situación actual de los guionistas en la Comunidad Valenciana?

Respuesta: En la industria valenciana, los guionistas no tienen un reconocimiento muy amplio. La principal consecuencia es que no tenemos todos los derechos. Incluso, juntándonos, como sucede en la EDAV, no tenemos la fuerza necesaria. Hay una parte del reconocimiento institucional que agradecemos, pero sigue siendo insuficiente para que los guionistas podamos tener un trabajo digno con la libertad creativa que necesitamos. Estamos sometidos a reglas no escritas que hacen que en un proyecto el primero que empieza a trabajar es el guionista y, en cambio, es el último que cobra. Este tipo de contradicciones nos perjudica a nosotros y también a nuestro colectivo.

«Al desaparecer RTVV, muchos guionistas se afiliaron a la EDAV porque vieron que tenía sentido juntarse para defender sus derechos»

P: El cierre de Radiotelevisión Valenciana (RTVV) ha dificultado el trabajo del guionista, ¿cómo crees que ha afectado a los trabajadores?

R: Una televisión aporta una gran cantidad de trabajo dado que los proyectos audiovisuales se emiten por la televisión. Por eso, debería fomentar buenos productos y, por supuesto, que los guionistas que participen trabajen en las mejores condiciones. En la EDAV se notó, cuando desapareció RTVV, muchos guionistas se afiliaron porque vieron que en ese momento tenía sentido juntarse para defender sus derechos. Sin embargo, no deben pasar estas cosas para tener conciencia. Las televisiones deben tener independencia, sin estar sometidas a que un día unos políticos les den todo el dinero y al año siguiente las cierren. Por tanto, se debe proteger su existencia, pero no deja de ser una pieza. La industria la formamos muchos trabajadores del audiovisual y lo importante es que seamos conscientes de que trabajando juntos se pueden conseguir cosas.

P: ¿Cuáles son las mayores dificultades del trabajo del guionista?

R: Cuando ideas tu guion, parece perfecto, pero luego te encuentras que si no hay una industria suficientemente fuerte para que determinados productos se desarrollen, no puedes hacerlos o tienes que irte fuera. El punto más importante que debe afrontar la industria valenciana es superar el localismo para que pueda hacerse cualquier tipo de película en Valencia.

«El guionista es el primero que comienza a trabajar y es el último en cobrar»

P: ¿Piensas que el trabajo del guionista está infravalorado en relación a otros puestos de la producción audiovisual?

R: El guionista es el primero que comienza a trabajar y es el último en cobrar, por lo que el reconocimiento se debe traducir en una serie de derechos. En determinados ámbitos, se privilegia a otro tipo de profesionales por encima del guionista. Por ejemplo, en las series americanas sabes quienes son los creadores, mientras que no sabes quienes son los de las series españolas, puesto que los guionistas están muy infravalorados en relación a los actores, a los cantantes u otros profesionales.

P: ¿Piensas que hay una gran diferencia en relación a otros países?

R: Además de los países, la diferencia está en las estipulaciones de los contratos. Se critica a las series españolas, pero se debe pensar en las condiciones en las que trabajan los guionistas. Muchas series obligan a que en cada capítulo haya escenas con solo dos o tres actores y que estén resueltas en tres interiores.

«Si quieres llevar a cabo tus propias obras, debes estar dispuesto a que toda la producción dependa de ti»

P: ¿Es posible vivir como guionista?

R: Hay profesionales que nos dedicamos solo al cine. Sin embargo, al no existir televisión, se están perdiendo muchos creadores que podían estar trabajando en programas televisivos. Por ello, es muy difícil que se viva solo de ser guionista, pero hay que pensar que el oficio de guionista está ligado al trabajo de director o de productor, que sí que vivimos de esto, aunque no lo hagamos maravillosamente bien.

P: ¿Qué oportunidades reales tienen los guionistas que quieren escribir cine?

R: En mi caso, soy productor forzado porque siempre he querido dedicarme al cine, pero nunca me ha gustado la producción, lo que pasa que necesité serlo para sacar adelante mis proyectos. Con el guionista pasa lo mismo, tienes que ser productor para poder desarrollar tu guion. Debes realizar una serie de habilidades que requiere la producción, como la búsqueda de recursos y entender de números que como guionista no tienes que tener. De esta manera, si quieres llevar a cabo tus propias obras, debes estar dispuesto a que toda la producción dependa de ti, además de trabajar y rodearte de la gente que te ayude a desarrollarlas.

«La potencia de las buenas series está en desarrollar un producto realmente complejo que te engancha durante 13 o 15 capítulos»

P: ¿Qué condiciones tienen los guionistas en la televisión y en el cine? ¿Cuál es la diferencia?

R: Ahora estoy trabajando en un guion que he reescrito siete veces, el cine te permite reflexionar y dar más profundidad a un tema.  Tienes una libertad creativa que se puede entender en términos abstractos, puedo desarrollar las historias que quiera, y una libertad creativa en términos de tiempo, ya que es más laxo. Por contra, la televisión es menos solitaria. La potencia de las buenas series está en cómo ese trabajo conjunto puede desarrollar un producto realmente complejo que te engancha durante 13 o 15 capítulos y a la vez tiene una arquitectura donde todo tiene que cuadrar. Así como el cine es una visión más individual con el feedback de más profesionales, la buena televisión es una comunión de fuerzas de diferente tipo que crean una estructura completamente sorprendente.

P: ¿Qué puede hacer un autor en el panorama actual donde es difícil que le produzcan una obra y si lo hacen, es difícil que tenga éxito? 

R: Incluso, en Hollywood, solo se produce uno de cada diez proyectos, por eso, hay millones de historias que circulan y que nunca veremos. El cine es una criba muy fuerte entre los que realmente piensan que pueden hacer una película y los que la hacen. Para atreverte a hacer una película, tienes que pensar que debes superar muchos miedos, el primero de ellos es presentar tu historia al público. Un cineasta vive en un estado completamente bipolar, debe ser orgulloso para continuar lo que hace y humilde para escuchar a los demás, soñador para realizar sus proyectos fantásticos y realista para desarrollarlo. Evidentemente, hoy en día, se hacen películas que no se ven. Sin embargo, cuando llegas a acabarla, si lo has hecho bien, lo normal no es que llenes salas, pero puedes distribuirla por el mundo. 

P: ¿Qué posibilidades ofrecen las nuevas tecnologías a los guionistas? 

R: Las nuevas tecnologías nos aportan eficacia, nos permiten trabajar con programas de guiones que son relativamente recientes y contactar con otros guionistas. Lo que ha aportado al cine en general, como en otras industrias, es la facilidad de comunicación. 

«Ha cambiado totalmente la forma de hacer cine y de distribuirlo, pero, en cambio, el modelo de subvención sigue siendo el mismo»

P: Por otro lado, ¿cómo subvenciona el Estado los proyectos audiovisuales?

R: Las subvenciones en España, denominadas anticipadas a fondo perdido, cubren en principio todo el arco de la producción cinematográfica, desde el guion hasta la distribución. Estas ayudas no revierten en el Estado ningún beneficio, ya que se dan antes de que la película se haga. Es un sistema que tenemos desde los años 50 con más de 70 años de funcionamiento. Ha cambiado totalmente la forma de hacer cine y de distribuirlo, pero, en cambio, el modelo de subvención sigue siendo el mismo. No se han planteado nunca otro modelo como el de Francia o Bélgica. Eso causa que las ayudas de producción sean muy reducidas para la cantidad de cine que se hace, hay una gran diferencia entre un cine que está privilegiado tanto por las subvenciones como por los canales de cine que los distribuye y otro cine que está precarizado.

P: La financiación pública a la cultura ha descendido un 33% desde 2009 a 2016. Se ha conseguido reducir el IVA en los espectáculos en directo, pero no en el cine, ¿qué supone esto para una industria tan relevante?

R: Hoy en día, no hay políticas que ayuden a mejorar la situación del cine. Sube el IVA, descienden las ayudas y no hay ningún incentivo para los productores que quieren hacer cine como inversión. Todo lo contrario, se desincentiva la producción cinematográfica. En cambio, en otros países, la inversión cinematográfica sí que tiene incentivos, con lo cual se está perdiendo una gran cantidad de posibles inversores. En España, significan mucho estas ayudas, pero el Estado da menos subvenciones a la industria cinematográfica que las que recibe una fábrica de coches como la Citroën. Ello crea un grupo muy reducido de perceptores de subvenciones, en comparación con todas las personas que se dedican al cine.

P: ¿Piensas que la cultura está poco valorada en nuestro país?

R: Tenemos que pensar qué se valora como cultura en este país. Se ha convertido en un término tan amplio que puede entrar cualquier programa de televisión y de telebasura, y para mí, eso no es cultura. Es aquella forma artística que te hace reflexionar, descubrir un mundo que no conocías, te hace cuestionarte tus propias ideas, ver el mundo de otra manera, pero ese tipo de reflexiones como cultura parecen muy restringidas hoy en día. El problema es que en España o la cultura es todo, lo cual es incierto, un cajón de sastre donde cabe todo, o es concepto elitista y muy restringido, lo que hacen que se valore muy poco. Al final, no llegamos a determinar lo que es la verdadera cultura.

P: ¿Qué soluciones crees que se deberían tomar para hacer un mejor cine?

R: La reducción de las ayudas y el elitismo que hay en la concesión de estas, privilegiando a un grupo de productores frente al resto, hace que no haya unas soluciones claras para el cine. A principios de los 80 se hacía mucho cine, pero de mal calidad, ya que se realizaba sin subvenciones y proliferaba en los barrios de la periferia. A mediados de los 80, la ley Miró condicionó la producción cinematográfica, volviendo a situar a los productores subvencionados en una actuación privilegiada. Las películas subvencionadas recibían las ayudas suficientes para hacer un cine con un presupuesto holgado y una buena distribución, mientras, las películas sin ayudas se marginaban. En ese momento, se planteó copiar la ley francesa, que permitía al Estado aportar hasta un tercio de la película, y una parte de los beneficios iban para el Estado, con lo cual se generaba una nueva cantidad de subvenciones. Hoy en día, hay muchas maneras de cuestionarse las subvenciones que permitirían hacer un mejor cine, pero aún no se han planteado.

«Debemos preguntarnos si la influencia del cine es la misma que existía hace 30 años»

P: La piratería ha afectado mucho a la industria audiovisual, ¿es una de las principales dificultades del cine?

R: Es muy fácil echar la culpa a la piratería de los males del cine cuando los cineastas debemos preguntarnos si la influencia del cine es la misma que existía hace 30 años. Ha cambiado la forma de ver el cine, con un clic podemos acceder a toda la información del mundo, por lo que para que un espectador vaya al cine, se le debe incentivar y motivar. En 2006, una película sueca, Nasty Old People de Hanna Sköld, que se hizo por crowdfunding, tuvo mucho éxito. Aunque estaba libre, mucha gente aportó dinero para la producción de la película. En cambio, cuando se proyectó de manera tradicional por televisión nadie habló sobre ella, no generó el debate que cuando estaba libre, por ello la piratería no es el principal problema.

P: ¿Qué medidas se deberían tomar para aumentar un consumo legal?

R: La gente debe valorar el trabajo de los profesionales, mientras vivamos en una sociedad en el que lo consigue gratis es el más listo, nunca se podrá valorar el trabajo. Debemos educar y promocionar el acceso a la cultura.

P: ¿Es rentable y beneficioso el actual modelo de cine en España?

R: El cine no es rentable porque no hay intención de que lo sea, hay muchos modelos de subvención que no se plantean sobre la mesa en España. Lo mejor sería plantear un modelo como el francés que permite que el Estado pueda recibir subvenciones según los beneficios de la película. En Bélgica solo se producen entre 15 y 20 largometrajes, pero, en momento dado, se planteó una política de ayudas para que los productores pudieran hacer una parte de la producción, el rodaje o la postproducción en la región. El resultado es que coproduce entre 120 y 140 películas al año, casi como las producciones españolas, con productos como The Artist o Mr Nobody. Estos modelos existen, pero nuestros políticos y productores nunca se han preocupado por aplicar.

«El cine necesita otro tipo de financiación que no es la convencional cuando se le cierran las puertas de las ayudas»

P: ¿Otros modelos de financiación como el crowdfunding resultan más rentables que los métodos tradicionales?

R: Estoy a favor de cualquier vía alternativa para financiar el cine. Su supervivencia depende de ese cambio de modelos de producción en un cine más personal que no arrastra tantos espectadores. Ese cine necesita otro tipo de financiación que no es la convencional cuando se le cierran las puertas de las ayudas y tiene que buscar otra manera de producirse. No obstante, hay que tener en cuenta que el crowdfunding no puede llegar a hacer una gran película, tenemos que ser conscientes hasta dónde puede llegar esa financiación alternativa. En mi caso, algunos de mis cortos se han producido con proyectos de sensibilización social, a través de ONG, porque hemos considerado que esas ayudas se podían destinar a una película. Es una forma de encontrar financiación de una manera que no es la habitual, pero que sigue siendo vital para los cineastas.

«El cine te ofrece una manera de entender las historias y de comprender el mundo, no se me ocurre ningún sustituto»

P: ¿Cómo crees que será el futuro del cine?

R: Hace como unos 10 años se hizo una película realizada con los cortos ganadores del festival de Cannes que se llamaba Chacun son cinéma y planteaba un futuro del cine con salas vacías. Sigo creyendo que habrá salas llenas porque el cine te ofrece una manera de entender las historias y de comprender el mundo. Por esa razón, no creo que haya una forma más completa de contar historias que se pueda trasmitir de manera tan fácil como el cine. No se me ocurre ningún sustituto. La experiencia del cine nunca es en vano, es enriquecedora, y gracias a ella las salas nunca quedarán vacías.

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